Editorial

Carta Editorial Tercera Edición

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Mérida, 1970 / 2026

Portada-Manifiesto

3ra edición

Hay avenidas que son más que vías: son venas abiertas de historia. El Paseo de Montejo es una de ellas. No es simplemente un boulevard; es un estado de ánimo, un diálogo perpetuo entre la ambición y la nostalgia, entre el sueño europeo y la tierra maya.

Para nuestra tercera edición de Curaduría, nos inspiramos en este boulevard icónico, símbolo de glamour, rebeldía y fusión cultural. En los años 70, pasear en auto por el Paseo de Montejo no era solo un plan, era una declaración. Era el lugar para ver y ser visto: autos vintage con las ventanas abajo, y los brazos fuera, deslizándose bajo la sombra de las árboles, no para llegar a algún lado, sino para ser parte de un ritual social que olía a gasolina, lluvia de oro y futuro. Parejas paseando de la mano frente a majestuosas casonas, amigos reunidos para compartir sueños bajo el cielo cálido de Yucatán.  La arquitectura contaba historias de opulencia, casonas de estilo francés, fachadas neoclásicas, mientras que la energía hablaba de cambio, libertad y la fusión de boleros y rock en el aire. Fue una era de estilo, alma y revolución sutil.

Cincuenta años después, el Paseo de Montejo sigue siendo un paisaje atemporal donde la historia y la modernidad se entrelaza, un lienzo multicultural que sigue inspirando a artistas, soñadores y viajeros.

Esta edición es un tributo a ese espíritu. A los autos, la moda, la música y la magia de una calle que nos enseñó a avanzar sin olvidar la belleza del pasado. Mis raíces multiculturales me han dado el regalo de conocer a través de mis antepasados diferentes formas de vida e historia  de los lugares de donde ellos provenían. 

Mi abuelo, de raíces yucatecas,  me hablaba de las haciendas henequeneras con una añoranza de regresar el tiempo que se me erizaba la piel. Me contaba las historias que en su infancia vivía allí, cuando el niñito se subía a jugar en los vagones que estaban dentro de las haciendas y que transportaban el henequén. Él lo vivió. Yo lo imaginé.

La década de los 70s se estaba alejando cada vez más de esta época del “oro verde” en Yucatán, la industria henequenera, esa que vistió al mundo,  y que cedió debido al surgimiento de las telas sintéticas,  para comenzar una nueva era, la de los servicios, el turismo y las temporadas largas en Progreso junto al mar. Nuestro refugio playero y muy cuidado sólo para familias y amigos y amigos de amigos, hasta hoy.

Las haciendas cerraron sus puertas. La gente migró. Pero Yucatán, fiel a su esencia, no se rindió.

Un cambio que dolió y sanó a la vez. Yucatán se reinventó.

Nació el turismo con mayúsculas. 

Quién diría que las casas de los abuelos de amigos se convertirían en museos, hoteles, venues o airbnbs de lujo dentro de toda el área del centro hasta San Fernando, la última calle urbanizada de Mérida en aquel momento, la que te llevaba a la carretera directo a Progreso y que hoy erige una de las gasolineras más icónicas de la ciudad.

Hablar de los años 70’s también es hablar de la crisis energética en el mundo, lo que aceleró en nuestro país la independencia de la expropiación de nuestro propio petróleo. Fue una época difícil para la agroindustria henequenera y el turismo pero a la larga la historia nos ha favorecido.

Si bien, en esta década se vivió el declive de la industria henequenera, la industria pesquera, se fortaleció.  Se ampliaron los caminos dentro de todo el interior del Estado y los ojos del mundo ya no podían ignorarnos más, tanto, que esta curiosidad por Yucatán, como destino turístico,  llevó a finales de los 70´s que los primero cruceros llegaran a las costas de Progreso. Yucatán ya no era solo nuestro. Era del mundo.

La vida en la ciudad cuando no era la temporada se vivía en Paseo de Montejo, amigos y familias salían a dar una vuelta en sus autos. Uno de los restaurantes más emblemáticos es el Impala, con 80 años sirviendo memorias y hoy, sigue en pie. Generaciones enteras han vivido ahí sus primeras citas, sus celebraciones, sus despedidas. Es un lugar que no solo sirve comida: sirve tiempo.

Hoy, cuando camino por el Paseo de Montejo, entre casonas restauradas que fueron testigos de bailes, amores y revoluciones silenciosas, siento que el pasado no se ha ido. Se ha transformado en boutiques, galerías, museos, hoteles que homenajean la historia con una mirada contemporánea.

Esta edición es un tributo a esa década audaz que nos enseñó que todo cambia, para que todo permanezca.

Los invito a caminar y playar con nosotros.
A perderse entre recuerdos.
A descubrir que la verdadera elegancia está en las raíces.

Outfits en colores claros, unas gafas de sol, mucho bloqueador y el corazón abierto.

Bienvenidos a este viaje en el tiempo.

Tatiana Macossay

Directora y curadora en jefe

CURADURÍA, Tributo al Origen.

Gracias a todo nuestro equipo creativo que participó en la creación de nuestro manifiesto de invierno:

🪄 Dirección Creativa: Tatiana Macossay @tatiana_macossay

🧴 Maquillaje:

@maribelabreumakeup

📸 Fotografía:

@rami87filmmaker

🎥 Video:

@stern.pedro

👯‍♀️ Modelos:

@unafrancesamas @jessica_teran

Marcas que lo hicieron posible:

GRUPO LAMOL

@verodiazmontalvo

@danielabustosmaya

@verodiazmx

@tamima.mx

@clasicosdeyucatan

@hotel_chariot

#PaseoDeMontejo #Mérida #Yucatán #InspiraciónViajera #Vintage

Pamela M. Gallegos Kim
Fierros Clásicos de Yucatán

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